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miércoles, 7 de enero de 2015

Un árbol para tu autoestima

Seguramente estas navidades habrás visto muchos árboles decorados especialmente para celebrar la Navidad. Hoy mismo puedes crear uno para “adornar” tu vida. Hace poco mi hija pequeña trajo un curioso ejercicio de su grupo de tiempo libre. Era un dibujo de un árbol. En las raíces tenía escritas sus capacidades, las cosas que era capaz de hacer bien como por ejemplo, “correr rápido”. En el tronco sus valores o cualidades positivas, como “soy amable”. Y en la copa sus frutos: los logros que había conseguido en su vida, por ejemplo, “ganar un cross escolar”. En el cielo había comentarios de otros jóvenes y monitores del grupo, que escribieron cualidades positivas de ella del tipo: “eres divertida”.

Este sencillo ejercicio permite evaluar tu nivel actual de autoestima, reflexionado sobre tus capacidades, fortalezas y logros desarrollados desde la infancia. Hay que hacerlo con tranquilidad, así que busca un momento en el que puedas dedicar una hora al ejercicio. Empieza por hacer una lista con todos tus valores positivos, ya sean personales (por ejemplo, valentía), sociales (generosidad) o físicos (fuerza). Continúa haciendo una relación de tus competencias, anotando todas las cosas que sabes hacer bien. Por último, haz un listado de todos los logros por los que te sientas orgulloso. Pueden ser algo difícil, como obtener un título universitario o más sencillo, como haber ganado un concurso en el colegio.

Ahora toca hacer un dibujo grande de un árbol que incluya, las raíces, el tronco y las ramas con los frutos. En las raíces pon tus aptitudes. Las más importantes escríbelas en las raíces más gruesas. En el tronco escribe tus valores, colocando arriba los que consideres más elevados. En la copa del árbol describe tus logros. En los frutos grandes irán los éxitos que consideres más valiosos. Luego contempla tu trabajo. Te sorprenderás por todo lo que has conseguido. Como dijo Goethe “es un gran error creerse más de lo que uno es, o menos de lo que uno vale”.  

viernes, 12 de diciembre de 2014

Dejar huella



Los organizadores de los Juegos Olímpicos se preocupan cada vez más por el legado, por lo que permanezca en la ciudad donde se celebran, una vez acabada la ceremonia de clausura.

Imagina que sacas tu mano de un cubo con agua. Al rato, las ondas desaparecerán y parecerá como si tu mano no hubiese estado allí nunca. Igualmente, después de pasar por el mundo, puedes dejarlo igual o mejorarlo.

El poema “Invictus” de William Ernst Henley dio esperanza a Nelson Mandela, durante los largos años que permaneció en prisión, para perseverar en su tarea de abolir la segregación racial en Sudáfrica. El poema termina así: “Soy el dueño de mi destino: Soy el capitán de mi alma”. 

¿Sabes cuál es tu destino? ¿Sabes para qué estás aquí? ¿Qué es lo más importante en tu vida? ¿Qué puedes hacer para legar algo que merezca la pena? ¿Qué sueños harás realidad?

Mihaly Csikszentmihalyi concluyó que hay tres condiciones necesarias para dejar una impronta en el mundo: poseer una imagen clara de lo que quieres conseguir y por qué, iniciar acciones y perseverar hasta lograr el objetivo, y ser fiel a las propias creencias y valores mientras persigues los objetivos. Se trata de vivir según tus cualidades y principios personales.

Un valor vital es lo que es más valioso para ti. Las personas nos comportamos de acuerdo a nuestros valores y éstos nos llevan a actuar. ¿Cómo puedes actuar a diario según tus valores? Puedes categorizar tus aspiraciones en diferentes ámbitos como las relaciones personales, familia, pareja, trabajo, aprendizaje, salud, espiritualidad, crecimiento personal u otras áreas importantes. Para cada valor puedes marcarte metas o proyectos para concretar lo que deseas alcanzar. 

Haber encontrado un sentido y propósito para mi vida, me permite emprender proyectos que me aportan bienestar, implicándome en algo más grande que yo mismo. Una persona que aprecio mucho me comentó que, cuando pasea temprano a su perro, suele repetirse como un mantra: “Hoy también dejaré huella”. Con coraje, optimismo y esperanza.