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viernes, 18 de diciembre de 2015

Soñar lo mejor por venir

Los optimistas esperan que les ocurran cosas buenas. Mantienen la expectativa global de que tendrán un futuro positivo. Las personas optimistas tienen mejor humor y salud, son perseverantes y exitosas, confían en lograr sus objetivos y se esfuerzan, afrontan las dificultades activa y efectivamente, salen fortalecidas de situaciones traumáticas y estresantes, manteniendo elevados niveles de bienestar.

Los optimistas confían en sus capacidades, descubren lo positivo de las personas y las circunstancias, consiguiendo un estado de ánimo positivo y de mayor vitalidad.

Contraindicaciones: puede ser perjudicial emplear un optimismo ilusorio cuando se está en una situación de riesgo.

El optimismo es una de las fortalezas humanas que están asociadas a una mayor felicidad. Es una emoción positiva secundaria, situada entre la alegría y la anticipación en el modelo de Plutchich.


Según Martin Seligman un optimista atribuye:
  •          Los fracasos a causas externas, pasajeras y concretas.
  •          Los éxitos a causas internas, duraderas y globales.
Es posible aprender a ser más optimista. Laura King ideó un ejercicio para describir el mejor yo futuro posible. El modelo ABC (Adversity, Beliefs y Consequences) de Albert Ellis plantea que ante una adversidad pueden producirse creencias, que determinan unas consecuencias emocionales y de comportamiento. Se pueden discutir las creencias pesimistas, anticipando otros resultados probables más optimistas y constructivos. Mi madre dice que los pesimistas sufren dos veces; al pensar y al vivir.

Lou Holtz tenía 28 años y una situación crítica: sin empleo, sin dinero y su mujer estaba embarazada de ocho meses. Redactó una lista de 107 metas ambiciosas: cenar en la Casa Blanca, conocer al Papa, ser entrenador de un equipo de fútbol americano, aparecer en el programa televisivo The Tonight Show... Ideándolos y esforzándose, pudo cumplir sus propósitos. Aconseja que “cuando hayas escrito todo lo que quieres conseguir en la vida, asegúrate de que cada día haces algo concreto para cumplir al menos uno de esos sueños”

Ser optimista es una actitud que puedes entrenar. Imagina lo mejor del futuro. Puede hacerse realidad.

viernes, 10 de julio de 2015

Dueños del destino

Hace un año mi amiga se quedó sin trabajo. La alcaldesa despidió por decreto a cuatro trabajadores fijos que querían crear un sindicato. Sentí como propia la tensión por aquella injusticia. Muchas cosas pasaron desde entonces. Todas las semanas hubo manifestaciones. En cada acto público en la ciudad había camisetas negras que exhortaban: ¡Readmisión ya! El sindicato finalmente se constituyó y ganó las elecciones sindicales en el ayuntamiento. Las sentencias fueron confirmando que los despidos eran improcedentes. Reconozco que, cada vez que recibía una buena noticia a través del blog que crearon para informar de las reivindicaciones, sentía oleadas de optimismo y deseé con todas mis fuerzas que pudieran recuperar su empleo.

Por fin, hubo elecciones municipales y se produjo un cambio de gobierno. Una de las primeras medidas de la nueva corporación fue readmitir a los cuatro despedidos. El nuevo alcalde y los concejales les recibieron en la puerta del consistorio el día de su regreso. Al entrar, el hall estaba atestado de trabajadores municipales que, ataviados de negro, formaron un pasillo para darles la bienvenida. Al fondo, once sindicalistas se despojaron de sus camisetas negras y las tiraron al centro del vestíbulo. Ya no eran necesarias. En su lugar aparecieron camisetas blancas, con una letra cada una, que componían la palabra READMITIDOS. Misión cumplida. Entonces todos los trabajadores lanzaron sus camisetas negras formando una montonera que sepultó la vergüenza por unos despidos que nunca debieron suceder. Imagino que en su lugar emergió un sentimiento de orgullo colectivo por alcanzar un logro tan difícil para los tiempos que corren. Como decían los mosqueteros: “Uno para todos y todos para uno”. Con la lucha de todos consiguieron hacer justicia.

Por la noche habíamos quedado a cenar y pregunté a mi amiga por cómo se había sentido. Se emocionó al agradecer a sus compañeros el apoyo que les prestaron. Percibió mucha alegría y solidaridad. Como en el poema “Invictus” quizá pudieron sentirse “dueños de su destino y capitanes de su alma”.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Dejar huella



Los organizadores de los Juegos Olímpicos se preocupan cada vez más por el legado, por lo que permanezca en la ciudad donde se celebran, una vez acabada la ceremonia de clausura.

Imagina que sacas tu mano de un cubo con agua. Al rato, las ondas desaparecerán y parecerá como si tu mano no hubiese estado allí nunca. Igualmente, después de pasar por el mundo, puedes dejarlo igual o mejorarlo.

El poema “Invictus” de William Ernst Henley dio esperanza a Nelson Mandela, durante los largos años que permaneció en prisión, para perseverar en su tarea de abolir la segregación racial en Sudáfrica. El poema termina así: “Soy el dueño de mi destino: Soy el capitán de mi alma”. 

¿Sabes cuál es tu destino? ¿Sabes para qué estás aquí? ¿Qué es lo más importante en tu vida? ¿Qué puedes hacer para legar algo que merezca la pena? ¿Qué sueños harás realidad?

Mihaly Csikszentmihalyi concluyó que hay tres condiciones necesarias para dejar una impronta en el mundo: poseer una imagen clara de lo que quieres conseguir y por qué, iniciar acciones y perseverar hasta lograr el objetivo, y ser fiel a las propias creencias y valores mientras persigues los objetivos. Se trata de vivir según tus cualidades y principios personales.

Un valor vital es lo que es más valioso para ti. Las personas nos comportamos de acuerdo a nuestros valores y éstos nos llevan a actuar. ¿Cómo puedes actuar a diario según tus valores? Puedes categorizar tus aspiraciones en diferentes ámbitos como las relaciones personales, familia, pareja, trabajo, aprendizaje, salud, espiritualidad, crecimiento personal u otras áreas importantes. Para cada valor puedes marcarte metas o proyectos para concretar lo que deseas alcanzar. 

Haber encontrado un sentido y propósito para mi vida, me permite emprender proyectos que me aportan bienestar, implicándome en algo más grande que yo mismo. Una persona que aprecio mucho me comentó que, cuando pasea temprano a su perro, suele repetirse como un mantra: “Hoy también dejaré huella”. Con coraje, optimismo y esperanza.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Disfrutar del futuro

Experimenté inquietud con la noticia de la primera persona contagiada por el virus del ébola en España. Como no podía hacer nada, cuando venían preocupaciones a mi mente, las cambiaba por un deseo: “que se cure y no haya más contagios”. Esto calmaba mi nerviosismo y detenía mis pensamientos. Al final, la realidad se pareció a mis deseos.

El optimismo es la expectativa global de que tendremos un futuro positivo. Según Martin Seligman, un optimista atribuye sus fracasos a causas externas, pasajeras y concretas. En cambio, las cosas buenas le pasan por causas internas, duraderas y globales. Si saca buena nota en un examen, dirá: “siempre se me han dado bien las matemáticas”. Si suspende explicará: “las preguntas eran difíciles, estudiaré más el próximo”.

Los estados de ánimo nos predisponen a pensar de formas diferentes. Daniel Kahneman dice que "el buen humor nos hace creativos, intuitivos, crédulos y confiados. Los estados difíciles nos hacen cautelosos, recelosos, nos invitan al esfuerzo y a proceder de forma analítica".

Para Marco Aurelio la sabiduría consistía en conocer la diferencia entre las cosas que podemos cambiar y las que no. Seguramente, las visiones optimistas y pesimistas forman parte de la experiencia humana porque nos han permitido sobrevivir. Nuestra sabiduría nos permitiría saber cuándo activar estas estrategias según la situación.

Cuando estás en riesgo, emplear un optimismo ilusorio, podría ser perjudicial. Por ejemplo, si una persona infartada piensa que todo irá bien, mientras descuida su dieta y su medicación. Aunque, si esperas siempre lo peor puedes acabar deprimido, aprendiendo a sentirte indefenso. En cambio, la vitalidad de un optimista realista puede permitirle hacer lo necesario para que las cosas salgan bien. El golfista Gary Player decía: “Cuanto más entreno, más suerte tengo”.

Puedes anticipar un futuro lleno de experiencias positivas.Laura King investigó que escribir describiendo el mejor futuro posible, veinte minutos durante cuatro días seguidos, nos hace sentir más felices y sanos. Tu futuro empieza hoy. Puedes imaginarlo luminoso. Eres dueño de tus sueños.


miércoles, 22 de octubre de 2014

Un tiempo para la esperanza

He decidido desayunar sin noticias. Me levanto temprano para meditar media hora y comenzar bien la jornada. He notado que el estado positivo que provoca en mí la meditación, se arruina con un cuarto de hora de telediario. He leído recientemente que, desde el inicio de la crisis, han aumentado los enfermos mentales ¡un cincuenta por ciento!

El miedo es útil para sobrevivir y la tristeza para reponerse de las pérdidas. Pero preocuparse a menudo por el futuro alimenta la ansiedad, al igual que la tristeza instalada permanentemente puede acabar en depresión. Sentir, día tras día, estas emociones difíciles puede crear un sesgo pesimista en nuestra manera de ver el mundo y limitar la variedad de respuestas ante las diferentes situaciones que tenemos que afrontar. Experimentar frecuentemente emociones positivas, en cambio, nos permite ver nuevas opciones y ampliar nuestra capacidad para actuar.

¿Cómo podemos contrarrestar los pensamientos negativos?: Pensando de manera más optimista. Hace poco viajé a Roma con mi madre de 87 años. Tenía cierta preocupación por que se resistieran sus rodillas por las caminatas por la ciudad. Cuando venían esos pensamientos a mi mente, deseaba que pudiera caminar sin problemas ni dolores. Esto disminuía mi preocupación. Al final, sucedió que andar mucho alivió el dolor de su artrosis, hasta que desapareció.

En general, los optimistas tienen más éxito que los pesimistas. Los optimistas aumentan su confianza al darse cuenta de las cosas que les salen bien. Así, es posible que vayan mejorando también sus habilidades.

Un buen enfoque, para aumentar los pensamientos positivos, es imaginar algo que te dé miedo de diferentes maneras: el escenario más desfavorable (me va a salir fatal el examen), el escenario ideal, incluso algo disparatado (sacaré matrícula de honor y expondrán mi ejercicio en la vitrina de trofeos del instituto) y una visión equilibrada, como escenario más probable (me prepararé bien, estudiaré mucho y haré un buen examen).

Aunque no podamos cambiar la situación, tenemos la libertad de cambiar nuestra actitud.

lunes, 13 de octubre de 2014

La felicidad en tres pasos

Ed Diener ideó un método para conseguir salud y bienestar en tres sencillos pasos relacionados con la manera de percibir, interpretar y recordar los sucesos.

  1. Atender a lo bueno: quejarse por todo continuamente puede hacerte infeliz. La queja tiene sentido para desahogarse o para buscar una solución, pero con que le dediques cinco minutos es suficiente. Es saludable evitar centrarse demasiado en uno mismo y en los problemas, para fijarse en las cosas buenas que hay en nuestra vida. Olvídate de los fastidios sin importancia lo antes posible. Puedes preguntarte: ¿Esto tendrá importancia dentro de un año? Agradece lo que tienes, celebra los éxitos, saborea los pequeños placeres cotidianos, busca experiencias positivas y disfruta lo que puedas de los buenos momentos.
  1. Interpretar lo mejor: los errores de pensamiento son ideas que nos hacen sentir mal. Por ejemplo: “soy un desastre, nunca aprenderé”. Las exageraciones, el catastrofismo, la generalización excesiva, predecir negativamente el futuro y no tener en cuenta lo positivo son errores de pensamiento que nos hacen infelices. No te creas lo primero que venga a tu cabeza. Puedes buscar otras interpretaciones alternativas a los sucesos negativos, que sean más constructivas y optimistas. Recientemente realicé un viaje. Cuando el avión había iniciado su marcha para enfilar la pista, se detuvo inesperadamente. Miré a mi madre y me dijo: “es que el piloto ha bajado para recoger el bocadillo”. Esta divertida interpretación me hizo reír y borró de un plumazo mi preocupación previa al despegue.
  2. Memorizar lo positivo: las personas infelices recuerdan muy bien las cosas malas que les suceden. Las personas felices son menos precisas, pero retienen más los recuerdos positivos. Utiliza tus sentidos: emociónate con la música, siente el calor del sol, la calidez de un abrazo, el aroma de un guiso o la belleza de la naturaleza. Puedes rememorar los sucesos agradables, volviendo a revivir las emociones que sentiste. Como los buenos amigos, los instantes de felicidad estarán siempre disponibles cuando los necesites.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Date una oportunidad para crecer

Este verano quizá te hayas tumbado en el césped. La hierba cedería con el peso y lo más probable es que estuviera aplastada al levantarte. Con el tiempo, la hierba vuelve a erguirse después de ser pisada. Igualmente, algunas personas resultan admirables por su capacidad para resistir la adversidad. Las personalidades resistentes se caracterizan por su compromiso, por la sensación de control y por plantearse los problemas como desafíos.

Comprometerse es ver el sentido a lo que se hace, recordando lo que es importante para uno mismo. Nos implicamos cuando reconocemos el valor de lo que aportamos. La motivación entonces es gratificante, porque sientes que merece la pena actuar.

La sensación de que tenemos control sobre lo que hacemos mejora nuestra eficacia. Quien siente que controla la situación maneja mejor el estrés. La ausencia completa de control provoca indefensión aprendida y depresión. Si nada de lo que haces sirve para nada, ¿para qué mover un dedo?

En la vida siempre nos encontraremos con problemas. Son algo natural y tienen solución hasta que se demuestre lo contrario. En los momentos oscuros se puede seguir actuando, aunque no se vea claro el final. Superar los obstáculos es la clave del desafío. Si descubres que puedes hacerlo, aunque sea difícil, aparece una oportunidad para crecer y para ampliar tus límites.

Felicia Huppert y Timothy So de la Universidad de Cambridge han definido y medido el crecimiento personal. Para crecer las personas deben obtener, en mayor o menor medida, tres características centrales: considerarse felices, manifestar entrega e interés por aprender y tener un sentido o propósito para su vida, considerando que lo que hacen es valioso. Además, poseer al menos tres de las siguientes características: autoestima, optimismo, resiliencia (ante un contratiempo volver pronto a la normalidad), vitalidad, autodeterminación y relaciones positivas.

Como dijo Christopher Peterson, “el objetivo último de la vida no es meramente sobrevivir ante la adversidad sino florecer y crecer”. Todavía puedes convertirte en la mejor versión de ti mismo.

martes, 8 de enero de 2013

¿Conoces tus fortalezas?

¿Sabes  en qué eres realmente bueno? Tal vez destacas por tu sentido del humor, por tu pasión por aprender, por tu liderazgo o valentía. Quizás eres vital, prudente o muy generoso.

Para Martin Seligman “la verdadera felicidad deriva de la identificación y el cultivo de las fortalezas más importantes de la persona en el trabajo, el amor, el ocio y la educación de los hijos”. Seligman y Chris Peterson clasificaron veinticuatro fortalezas psicológicas universales y crearon el cuestionario VIA de valores en acción, que sirve para conocer las principales fortalezas personales. Este test puede hacerse gratuitamente en www.authentichappiness.org

Cuando conozcas tus mejores fortalezas, puedes idear formas para emplearlas más a menudo o embarcarte en proyectos personales que te permitan utilizarlas. Dedica un momento a la semana para ejercitar una o más fortalezas personales de forma nueva. Por ejemplo, si aprecias mucho la belleza puedes salir de excursión a la naturaleza o visitar un museo. Si lo tuyo es la creatividad, escribe una historia o experimenta con la pintura. Lo importante es crear una nueva manera de utilizar esa fortaleza en el trabajo, en casa o en el tiempo libre.
Cuando practiques tus fortalezas habitualmente quizás te sientas con más energía, alegría y entusiasmo, al tratarse de algo auténticamente tuyo. Después escribe sobre la experiencia: ¿Cómo te sentiste?¿Fue estimulante la actividad?¿Te resultó fácil?¿Pasó el tiempo rápido?

Se ha demostrado que poniendo en práctica las fortalezas personales aumenta la felicidad. Las fortalezas que están más asociadas a altos niveles de felicidad son: esperanza y optimismo, entusiasmo y energía, capacidad de amar y ser amado, gratitud y curiosidad.

Aldous Huxley afirmaba que “existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo”. Para Marianne Williamson “nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados... es que somos poderosos sin límite”. Como el comienzo del año es propicio para hacer nuevos propósitos, quizás quieras empezar a entrenar tus propias fortalezas. Como decía Píndaro: “Sé tú mismo, atrévete”.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

La resiliencia de los juncos

Mi amigo no sabía lo que significaba resiliencia cuando volcó su coche y su cuerpo quedó paralizado de cuello para abajo. La psicología ha adoptado esta palabra de la física. Es la capacidad de algunos metales para doblarse y volver a su posición original cuando cesa la presión.
Las personas resilientes viven la adversidad como un reto y nuestro protagonista afrontó activamente la situación desde el primer momento. Gritando se aseguró de que los servicios de emergencia salvaran a su familia, demostrando control interno y capacidad para resolver problemas eficazmente.
Su último recuerdo, antes de perder la consciencia, fue que el enfermero le dijo “tienes reflejos”. Este mensaje le dio esperanza para confiar en su recuperación con optimismo. Su proceso de rehabilitación fue asombroso. Tuvo que reaprender casi todo: empezando por respirar, hablar, comer sin ayuda de otros, caminar, escribir y un largo etcétera de habilidades que recuperó durante la terapia.
La inteligencia emocional es una de las bases de la resiliencia. Mi amigo supo aceptar el sufrimiento, sin culparse o culpar a nadie por lo ocurrido. También pudo disfrutar en la adversidad de emociones positivas y relacionarse de forma sana con otras personas, lo que le proporcionó mucho apoyo social. Me contó momentos felices, como una excursión en silla de ruedas hasta la ribera del Tajo con otros compañeros del hospital. Desde allí, seguramente pudo ver cómo los juncos se doblaban sin romperse, volviendo a su posición original cuando amainaba el viento.
Viktor Frankl decía que nada capacita más a una persona para sobreponerse a las dificultades y limitaciones que “la consciencia de tener una tarea en la vida”. Mi amigo encontró la parte positiva del accidente y dio un sentido a esta situación límite saliendo fortalecido de ella. Valorando lo que de verdad importa. Descubriendo en él nuevas capacidades y valores.

Meses después, tuve la suerte de verle caminar de nuevo. Cantarle “cumpleaños feliz” junto a cien personas fue una gran celebración de la vida.