martes, 30 de octubre de 2018

Cartas para agradecer. Un método para ser feliz


El 30 de noviembre a las 19 horas un centenar de personas asistieron a la presentación de Cartas para Agradecer de José Enrique León Santos en el Espacio Mercado, plaza de la Constitución s/n de Getafe. El prólogo está escrito por Gonzalo Hervás Torres, presidente de la Sociedad Española de Psicología Positiva.

Para ver booktrailer pulse aquí 👈 

La velada fue presentada por Francisco León siendo muy divertida y emotiva, contando con la presencia de Gonzalo Hervás, que explicó en qué consiste la psicología positiva y los beneficios de mostrar gratitud. Posteriormente intervino el autor, explicando el origen y finalidad del libro. Seguidamente se expusieron los testimonios de dos personas que aparecen en la publicación: Maribel Martín Vallbona y Victoria Rosa Pérez. Por último, el público hizo ingeniosas preguntas, se proyectó un video de presentación del libro y se procedió a la firma de libros .

La gratitud consiste en darse cuenta de las cosas buenas que existen en la vida y que pasan inadvertidas porque a lo bueno nos acostumbramos muy pronto. Se trata de una fortaleza humana que permite contrarrestar la negatividad y puede hacer que las personas se sientan mucho más felices.

La gratitud ha sido estudiada científicamente en numerosas ocasiones. Existen diversas actividades para ponerla en práctica, que se han demostrado eficaces para aumentar el bienestar de una forma duradera.

Cartas para agradecer. Un método para ser feliz. Está basado en una intervención positiva llamada “visita de gratitud” que aumenta el bienestar y ha sido estudiada científicamente por la Psicología Positiva.

Por un lado, la publicación da cuenta de diversas investigaciones científicas que demuestran que las personas agradecidas tienen mayor bienestar subjetivo, mayores niveles autoestima y crecimiento personal, se sienten mejor, tienen mejor salud y energía, tienen mayor control de sus circunstancias y lidian con las dificultades de formas más positivas.

En segundo lugar, se explica cómo poner en práctica esta intervención, que consiste en escribir una carta de agradecimiento a una persona y leérsela personalmente.

Por último, se muestran mis experiencias personales con las Cartas para agradecer que he entregado. Suelen producir momentos únicos que tienen un gran impacto sobre las personas, plenos de emociones positivas.

La recaudación de la primera edición se donará al CNIO para la investigación del cáncer.

El término emoción viene del latín emovere, que significa «ponerse en movimiento». Sería estupendo que conocer estas experiencias emotivas provocase un deseo de expresar gratitud en las personas que lean el libro. En el mundo quedan muchas «cartas para agradecer» esperando a ser redactadas. Urge empezar a escribirlas.

PUNTOS DE VENTA: 

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viernes, 22 de julio de 2016

Hijos de la felicidad



El bienestar es un asunto complejo, con muchos matices. En una reciente conferencia, Dan Gilbert, uno de los mayores expertos mundiales del estudio científico de la felicidad, presentó datos concluyentes; los hijos suponen un costo para la felicidad de sus progenitores en la mayoría de los países. En España estamos en un término medio, ni nos quita ni nos aporta demasiada felicidad. Gilbert afirma que “los niños son como la heroína”, proporcionan placer pero eliminan otras fuentes de felicidad, como el sexo o salir con los amigos, convirtiéndose en la única fuente de satisfacción. 

Algunas emociones muy intensas son privilegio casi exclusivo de padres y madres. Recuerdo que en un curso de psicología positiva nos preguntaron: ¿Cuál fue el momento más feliz de tu vida? Comentándolo con las personas que tenía a mi lado, todos coincidimos en que el mejor momento de nuestras vidas fue ver nacer a nuestros hijos. Es un momento cumbre, en el que la felicidad es máxima. Ese chute de bienestar permite crear un vínculo especial con los niños, que ayuda a sobrellevar el esfuerzo de la crianza. 

 
El término “naches”, de origen judío, pone nombre a la emoción de orgullo que sentimos al ver a los hijos hacer algo relevante. Cada felicitación de un profesor, cada actuación de fin de curso, cada graduación, cada medalla ganada, han provocado en mí una satisfacción intensa. Además, la paternidad puede aportar un sentido vital, una de las necesidades psicológicas básicas.

Por otro lado, hay momentos verdaderamente difíciles. La privación de sueño que se sufre durante los meses posteriores al nacimiento es agotadora. En la lista de sucesos vitales estresantes de Holmes y Rahe, el embarazo y la incorporación de un nuevo miembro a la familia se sitúan en los puestos 14 y 16, respectivamente. 

Hace poco fuimos a recibir a mi hija pequeña al aeropuerto. La alegría de los familiares cuando aparecían sus descendientes era contagiosa. El abrazo del rencuentro, tras unas semanas lejos, fue muy emocionante.


viernes, 8 de julio de 2016

Cuando brillas de orgullo



Hace unos años charlé con él algunas tardes de verano. Era un chaval agradable, que mostraba todavía poca seguridad en sí mismo. No sé si aquellas conversaciones le ayudaron. Luego perdimos el contacto, aunque sabía de él por su madre.

Recientemente, me invitó a la presentación de su proyecto de fin de carrera. Se había convertido en un hombre seguro y apuesto. Durante veinte minutos, casi sin pararse a respirar, detalló los entresijos de un proyecto de ingeniería con tecnología láser que dejó epatados al público asistente y al tribunal. Aunque no entendiera casi nada de lo que decía, por la complejidad del proyecto y la jerga técnica que empleaba, sus gestos y expresión corporal reflejaban mucha confianza en sí mismo. Sus respuestas dejaron convencido al tribunal. Cuando cogió la tiza y empezó a trazar esquemas para explicar sus ideas, vi a un futuro profesor. Un gran aplauso inundó la sala cuando acabaron las preguntas. 




Salimos fuera a esperar la deliberación del tribunal. Apenas pude darle un abrazo, entre el remolino de personas que se acercó a felicitarle. Pregunté a su madre si se sentía feliz. Me dijo que estaba muy contenta aunque, como siempre había confiado en que su hijo terminara la carrera, a lo mejor eso hacía que su alegría no fuera tan grande. Le hablé de una emoción positiva, que los judíos llaman naches, que provoca una felicidad intensa al ver que los hijos consiguen algo relevante. 

Pasamos de nuevo a la sala y el profesor leyó las calificaciones de otros alumnos, que fueron muy buenas. Cuando llegó el turno de Andrei, el profesor le concedió la máxima nota posible; un diez y le propondrían para mención de honor. Escuché a Feli decir: ahora sí. Cuando se acercó su hijo a abrazarla, las lágrimas desbordaron sus ojos… y los míos.

Después fuimos a celebrarlo. Un brillo de orgullo destellaba en sus miradas. Seguramente aquella noche, madre e hijo, pudieron dormir satisfechos por un trabajo bien hecho.

miércoles, 22 de junio de 2016

Cantar con el corazón



Para terminar el curso, mi coral organizó un taller de canto. El tema elegido era el amor y nos dirigía Nuria Fernández, una de las mejores directoras de coro del país.

Aprendimos a mejorar la posición del cuerpo. Nos enseñó técnica vocal y a cuidar el sonido, sin respirar en medio de las frases, comenzando bajito, creciendo poco a poco y decreciendo suavemente al final, como una ola.

Taller de canto coral Del amor a la música. Getafe 18 y 19 de junio de 2016.

A media mañana estábamos ensayado “Te quiero”, una canción argentina con texto de Mario Benedetti. Cantándola noté que me estaba emocionando. Miré al frente y vi a una soprano enjugarse las lágrimas. Mis neuronas espejo resonaban con esa emoción. Levanté la carpeta a la altura de los ojos, para no seguir contagiándome emocionalmente; cantar y llorar es difícil.

En la pausa comenté con un asistente al taller el efecto saludable que tiene cantar en un coro. Alguna tarde que estaba anímicamente decaído, tras el ensayo, me sentí estupendamente. 

Según Björn Vickhoff, al cantar frases largas, la respiración se vuelve lenta, regular y profunda. El ritmo cardiaco de los cantantes se sincroniza, regulándose la actividad del nervio vago, implicado en las emociones y la comunicación con los demás. Este nervio activa el sistema nervioso parasimpático, que relaja el organismo, ralentizando el corazón y los pulmones. Al inspirar aumenta la tasa cardiaca y al exhalar disminuye. 

Al cantar se inhala rápido y se espira lentamente, para mantener el aire durante toda la frase. Esto hace que se eleve el tono vagal, que se asocia a emociones positivas. Cantando juntos, los corazones empiezan a latir al mismo ritmo y las emociones se sincronizan.

Cuando llegamos al concierto, el escenario y el piano estaban decorados con corazones. También nos dieron un broche con forma de corazón brillante que nos prendimos en el pecho. Al terminar, invitamos al público a cantar “Todo lo que necesitas es amor”.
 
Cantando se alegran los corazones, decía una ranchera. Lo recordaré cuando necesite respirar justo en medio de una frase.