martes, 8 de enero de 2013

¿Conoces tus fortalezas?

¿Sabes  en qué eres realmente bueno? Tal vez destacas por tu sentido del humor, por tu pasión por aprender, por tu liderazgo o valentía. Quizás eres vital, prudente o muy generoso.

Para Martin Seligman “la verdadera felicidad deriva de la identificación y el cultivo de las fortalezas más importantes de la persona en el trabajo, el amor, el ocio y la educación de los hijos”. Seligman y Chris Peterson clasificaron veinticuatro fortalezas psicológicas universales y crearon el cuestionario VIA de valores en acción, que sirve para conocer las principales fortalezas personales. Este test puede hacerse gratuitamente en www.authentichappiness.org

Cuando conozcas tus mejores fortalezas, puedes idear formas para emplearlas más a menudo o embarcarte en proyectos personales que te permitan utilizarlas. Dedica un momento a la semana para ejercitar una o más fortalezas personales de forma nueva. Por ejemplo, si aprecias mucho la belleza puedes salir de excursión a la naturaleza o visitar un museo. Si lo tuyo es la creatividad, escribe una historia o experimenta con la pintura. Lo importante es crear una nueva manera de utilizar esa fortaleza en el trabajo, en casa o en el tiempo libre.
Cuando practiques tus fortalezas habitualmente quizás te sientas con más energía, alegría y entusiasmo, al tratarse de algo auténticamente tuyo. Después escribe sobre la experiencia: ¿Cómo te sentiste?¿Fue estimulante la actividad?¿Te resultó fácil?¿Pasó el tiempo rápido?

Se ha demostrado que poniendo en práctica las fortalezas personales aumenta la felicidad. Las fortalezas que están más asociadas a altos niveles de felicidad son: esperanza y optimismo, entusiasmo y energía, capacidad de amar y ser amado, gratitud y curiosidad.

Aldous Huxley afirmaba que “existe al menos un rincón del universo que con toda seguridad puedes mejorar, y eres tú mismo”. Para Marianne Williamson “nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados... es que somos poderosos sin límite”. Como el comienzo del año es propicio para hacer nuevos propósitos, quizás quieras empezar a entrenar tus propias fortalezas. Como decía Píndaro: “Sé tú mismo, atrévete”.

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